Michel Foucault: Los modos de subjetivación y el poder

En «El sujeto y el poder» (Terán,
1995, Capítulo 7, p.165), Foucault propone una historia sobre los modos por los
cuales los seres humanos llegan a transformarse en sujetos. Según esta
propuesta, existen tres modos de objetivación de los seres humanos en sujetos,
es decir, tres modos de subjetivación: los métodos de investigación, las
prácticas disociativas y por último encontramos al ser humano transformándose
en sujeto.
El primero de esos modos
implica la objetivación de un sujeto de las ciencias, por ejemplo, la
objetivación del hecho de estar vivo en la historia natural y la biología. El
segundo hace alusión a una disociación del sujeto, ya sea de sí mismo o de los
demás sujetos. En otras palabras, es un proceso y práctica disociativa que
permite la objetivación. Dos ejemplos de esto son la diferenciación de el loco
y el cuerdo o el sano y el enfermo. El tercer modo alude al aprendizaje de los
seres humanos a reconocerse ellos mismos como sujetos, por ejemplo, reconocerse
como sujetos de sexualidad.
A su vez, este sujeto se
halla situado en relaciones altamente complejas de producción, significación y
poder. Así, la historia y la economía van a ser las disciplinas que permitan
analizar las relaciones del sujeto con la producción. La lingüística y la
semiótica tendrán por objeto de estudio las relaciones del sujeto y la
significación. Finalmente, las relaciones del sujeto y el poder serán abordadas
con modelos legales e institucionales. Gran parte de la producción teórica del
autor se va a centrar en ese último tipo de relación.
Profundizando el
desarrollo de ideas, es posible afirmar que el poder se ejerce sobre la vida
cotidiana que categoriza al individuo; dicho de otra manera, el poder le
establece al individuo una marca, una individualidad y lo ata a su propia
identidad. Le impone una ley de verdad que él debe reconocer y los demás
también. Es así como el poder transforma a los individuos en dos tipos de
sujeto: “sujeto a otro por medio del control o la dependencia, y sujeto a la
propia identidad por una conciencia de autoconocimiento. Ambos significados
sugieren un significado de poder que subyuga y somete” (Foucault citado
en Terán, 1995, p.170).
Sin embargo, tal como se
explica en «Primera conferencia de La verdad y las formas jurídicas» (Terán,
1995, Capítulo 4, p.97), la constitución del sujeto no está dada de manera
definitiva y para siempre, sino que se constituye en el interior de la historia
y a cada instante es nuevamente fundada. Aquí destaca el factor tiempo como un
aspecto fundamental para la generación de ontologías del sujeto. Esta
constitución histórica del sujeto, que es a la vez la constitución de un sujeto
de conocimiento ligado a una tradición universitaria o académica, es producto
de un discurso atravesado por diversas estrategias que son parte de prácticas
sociales. Por tanto, el sujeto como tal, la unidad del sujeto humano, no
existe. Lo que puede llegar a admitirse es la existencia de una pluralidad de
sujetos.
Contra estas formas de ejercicio del poder y de dominación —representadas por la institución del poder, grupos, élites o clases— hay tres luchas posibles. En primer lugar, la lucha que se plantea contra las formas de dominación (étnica, social y/o religiosa). En segundo lugar, la que tiene por objetivo las formas de explotación que separan a los sujetos de lo que ellos mismos producen. Y en tercer lugar, aquella que se da contra lo que sujeta a los individuos a su identidad, o sea, luchas de sujeción contra formas de subjetividad.
Además, es posible
mencionar cinco puntos relevantes para analizar las relaciones de poder:
- El sistema de diferenciaciones: es un sistema que permite actuar sobre las acciones de otros. Las diferenciaciones están dadas por la ley, por tradiciones de estatus o privilegios, riquezas, etc. Las relaciones de poder implican siempre un juego de diferenciaciones que son al mismo tiempo condición y resultado.
- Los
tiempos de objetivos perseguidos: es el tiempo para la acumulación,
mantenimiento, puesta en operación y ejercicio de una función,
privilegios, beneficios, etc.
- Medios
que dan nacimiento a las relaciones de poder: son los medios por los que
se ejerce el poder (la palabra, las armas, las disparidades económicas,
entre otros).
- Formas
de institucionalización: conformadas por tradiciones, estructuras legales,
ciertos fenómenos relacionados con las tradiciones o modas, y sistemas
complejos.
- Grados
de racionalización: refiere a los grados de elaboración de la efectividad
de los instrumentos, la seguridad de los resultados, la producción y el
costo posible. El ejercicio del poder es siempre un hecho elaborado,
transformado y organizado.
Para finalizar habría
que decir que el poder no es un poder universalmente concentrado o difuso, sino
el ejercicio de las relaciones entre distintas partes, sean individuales o
colectivas, y la forma en que determinadas acciones modifican a alguna de ellas.
También es preciso aclarar que no es una función del consentimiento,
ocasionalmente puede ser el resultado de un consentimiento previo y permanente;
sin embargo, el consenso no es su naturaleza (Terán, 1995).
Reflexionar sobre los
modos de subjetivación requiere considerar la historia por la cual los seres
humanos llegan a transformarse en sujetos situados en relaciones de
producción, significación y poder.
Lic. Agostina Uraga
Este escrito es un fragmento de la
tesis de grado "Dilemas Bioéticos, Reconocimiento y Aprehensión de la Vida
en Salud Mental", presentada en el curso Bioética en Instituciones de
Salud de la Facultad de Psicología (UBA).
Continuar leyendo: El poder de castigar
Referencia
Terán,
O. (Ed.). (1995). Michel Foucault. Discurso, poder y subjetividad.
Ediciones El Cielo por Asalto.
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