Psicoanálisis del grupo y perversión

Si la perversión no se analiza,
es decir, si no llega al dispositivo tradicional, sí llega —y con más
frecuencia de lo que estamos dispuestos a admitir— al dispositivo grupal. Tal
vez una hipótesis a considerar sea que el dispositivo grupal permite desplegar
la complejidad del fantasma perverso, encontrar algún tipo de estabilidad o
constituir un espacio para el acting-out.
¿Cómo se convierte el
dispositivo grupal en una maquinaria de goce? ¿Por cuál mecanismo se
descentraliza el lugar del analista para que el dispositivo actúe al servicio
de una fantasía perversa, manteniendo, a su vez, cierta centralidad?
El psicoanálisis del grupo
permite ensayar algunas respuestas. Antes que nada, el analista está en el
dispositivo grupal para interpretar. Para poder hacerlo, restringe la cantidad
de integrantes, lee al grupo (las identificaciones, las transferencias, las
miradas, sus utopías, significaciones, etc.) y selecciona la fantasía sobre la
que se puede trabajar. Es una fantasía individual, sí, pero que tiene
predominancia en el grupo, al estilo de un factor común, un punto donde se
encuentran lugares y objetos.
No se trabaja sobre cualquier
fantasía, sino sobre aquellas que ya han sido estudiadas por el psicoanálisis
en su variedad de corrientes. De esta manera, el grupo adquiere la forma del
cuerpo de la madre arcaica, una boca que devora, un espacio edípico, estados
ansiosos, etc.
También existe un momento en el
que, luego de elegida la fantasía, se coordinan los liderazgos y, entonces, la
figura del analista empieza, más tarde o más temprano, una progresiva
descentralización para que adquieran centralidad los integrantes del grupo. La
descentralización genera las condiciones para iniciar un trabajo de lectura de
los procesos inconscientes. Sin embargo, el analista conserva el lugar de
líder-oráculo que concentra en su persona las relaciones del par “saber-poder”.
En términos generales, con más
o menos variantes, de esto se trata el psicoanálisis del grupo. Pero, ¿qué
ocurre con la perversión dentro del dispositivo grupal?
Existe una coincidencia entre
profesionales en no abordar la estructura o el fantasma perverso en el
dispositivo grupal. Y aunque esta es la indicación más frecuente, también es
muy común encontrarlos. Justamente, la fantasía perversa necesita de la configuración
de este dispositivo, de las miradas y el fetiche.
Como establece Rangone (2018),
la pregunta por la perversión no se limita a la estructura, sino que se
presenta en un panorama complejo que implica que pueda manifestarse como
estructura, como suplencia en las psicosis, como fantasma en la neurosis o como
acting-out. Además, las lecturas o intervenciones erróneas del analista pueden
llevar a conductas fijas que se alejan del deseo e invitan a la repetición.
Cuando el fantasma perverso
entra en la dinámica grupal, aparecen los estados ansiosos, la angustia, la
agresividad, la detención en las asociaciones y los silencios prolongados.
Sabemos que la descentralización del analista es un paso inevitable en el trabajo
con el dispositivo grupal, pero la coordinación de los liderazgos y los cambios
en la dinámica del grupo siguen siendo su responsabilidad.
Por último, ese lugar de saber
que debe sostener y ocupar el analista, incluso desde su posición
descentralizada, constituye una nueva posibilidad de conflicto, donde su lugar será disputado por el sujeto, ingresando en la
dinámica grupal los objetos y palabras que le permitan ver la angustia del
analista.
Lic. Agostina
Uraga
Referencias
Fernández,
A. M. (2012). El campo grupal. Notas para una genealogía. Nueva
Visión.
Rangone, L.
(2018). Posición del analista y perversión. X Congreso Internacional de
Investigación y Práctica Profesional en Psicología XXV Jornadas de
Investigación XIV Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR.
Facultad de Psicología - Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.
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