El ojo del poder


«¿No ves que el mundo gira al revés

Mientras miras esos ojos de video tape?»

Charly García


«Ahora ya no culpo a las rutinas

Si algunas te aplacan y otras te salvan la vida

Cuando creí que ya me la sabía

Llegaste pa llenarme los ojos de intriga»

Wos


1. El NPC

Circula en la web, casi en los márgenes y suburbios de internet, la teoría de los NPC. Antes de que este mito urbano alcanzara el estatus de teoría, fue un chiste de nicho, una expresión del mundo gamer, con la que nos referíamos a personas bien adaptadas a sus roles y con un repertorio de conversación acotado. Tampoco es la intención de este escrito ahondar en las profundidades de ese mundo, pero creo que todos coincidimos en situar allí su origen.

En la lentitud de los días de enero, haciendo zapping en YouTube, encuentro algunos debates sobre el tema, que, desde hace algún tiempo, es también parte de la cultura memística. ¿Somos todos humanos? ¿Tenemos pensamientos propios o nuestras acciones son producto de una programación? ¿Cómo sabemos que no somos NPCs? La teoría completa se lee en Wikipedia, como no podía ser de otra forma. En términos generales, NPC o PNJ (en español) quiere decir "personaje no jugador". Estas ideas e interrogantes surgen alrededor de 2016 y, aunque en una jerga informal y gamer, establecen problemas metafísicos sobre el alma humana. Según la web, la teoría comienza a gestarse, casi como conspiración, a partir de la publicación del meme de un usuario anónimo de 4chan. En pocas palabras, el meme plantea el problema filosófico: "Are you an NPC?" ("¿Eres un PNJ?"). Es decir, la pregunta sale del ámbito del videojuego para trasladarse a nuestra realidad. ¿Será que lo que vemos en pantalla copia nuestra realidad? Las preguntas aluden a la existencia de una división en la población humana, donde algunas personas serían entes sin alma, con cerebros programados y programables por un ordenador; son los NPCs propiamente dichos. Por otro lado, encontraríamos a los humanos con alma, sujetos a la evolución, que experimentan la realidad desde una búsqueda de trascendencia y con la complejidad que eso conlleva.

Una teoría similar se lee en los libros de metafísica New Age: todas las especies de la Tierra, menos la humanidad, poseen un alma colectiva. La diferencia central con el alma humana es que esta ha alcanzado, mediante un largo proceso de evolución, la individuación. En ese sentido, lo que agrega la teoría NPC es la hipótesis de que el stock de almas que deciden encarnar en la Tierra es finito. Por tanto, un grupo de humanos son en realidad entes programados, cuya misión es servir a las almas, ya sea para conseguir sus objetivos o incluso para desviarlas de la búsqueda de trascendencia y convencerlas de que esta realidad material es todo lo que existe. Los NPCs tampoco poseen pensamiento crítico, por lo que suelen encontrarse en los fenómenos de masa. Dicho de otro modo, tienen una alta facilidad para la adaptación y para consumir lo que la sociedad capitalista (o poscapitalista) les ofrece.


2. La bestia magnífica

La rigurosa investigación sobre los NPCs se alterna con una de mis lecturas de verano: El poder, una bestia magnífica. Sobre el poder, la prisión y la vida, de Michel Foucault. A continuación, desarrollo en pocas líneas el análisis que el filósofo hace sobre el par de conceptos jurídico-extrajurídico en relación con su concepción de poder. Foucault siempre nos lleva a las periferias, los márgenes y hasta la frontera misma de las teorías. No sé si nos empuja a ir más allá; por suerte, existe la posibilidad de cerrar el libro a tiempo, antes de llegar a ese punto donde la lectura hace irreversible nuestra confortable perspectiva de la realidad.

Volviendo a los desarrollos del autor, la distinción que se establece entre lo jurídico y lo extrajurídico se realiza para explicar cómo el derecho, que marca el límite y la diferencia entre lo permitido y lo prohibido, es tan solo uno de los instrumentos del poder. Existe toda una compleja trama de relaciones sostenidas en coacciones extrajurídicas que atraviesan a los individuos y al cuerpo social. Un ejemplo que nos proporciona el texto alude al poder que tiene un ciudadano de otorgarle a otro un estatus que no es estrictamente el de ciudadano, pero tampoco lo deja totalmente fuera de la ley. De esta manera, se ejercen relaciones de dominación y coacción que no tienen que ver con el ejercicio del derecho. Desde ya, en estos casos poco importa la legalidad o ilegalidad, o si las acciones se ajustan a una ley (siempre cambiante y distinta en cada sociedad). ¿Qué confiere a un ciudadano, si no es la ley, el poder de alterar el estatus social de otro ciudadano? ¿Quién puede actuar por fuera de la ley sin que eso lo convierta en un marginado, un loco o un criminal?


3. El idiota

¿Qué lugar tiene actualmente la singularidad y el acontecimiento para el sujeto trabajador? Hace algunos años, un amplio sector de trabajadores, pensadores y políticos decidieron organizarse bajo las ideas de que la Economía Política con sus terminologías y leyes— propiciaba una equivalencia inmediata y una fijeza entre las concepciones de trabajador y sujeto físico, y que esto mortificaba el cuerpo y arruinaba el espíritu, rebajando al trabajador a una condición de mercancía, otorgando al sujeto la cualidad de siervo. La fuerza de estas ideas, propuestas por Karl Marx (1932), condujo, en su momento, a cambios profundos en varios sectores sociales, en la política y la economía. No obstante, un tiempo después, en una sociedad occidental y posmoderna, donde finalmente triunfa el capitalismo hedonista, el progresivo derrumbamiento de sistemas de valores y el sujeto del rendimiento —esclavo absoluto— resulta necesario persistir en la búsqueda del acontecimiento o la experiencia en la vida cotidiana, es decir, en aquella disposición que hace surgir un sujeto y lo abstrae del sometimiento, generando una ruptura o discontinuidad para inaugurar nuevos espacios (Chul Han, 2015).

En este sentido, la figura del idiota, el hereje, que plantea Chul Han (2015), constituye una forma posible de resistencia ante la conformidad y el consenso de sentidos y prácticas otorgados seductoramente por la dominación neoliberal. El idiotismo implica preguntar qué lugar y qué sentido tiene hoy el silencio, el dolor en tanto experiencia, los rituales, las ceremonias, los procesos narrativos… Preguntas necesarias para tomar distancia de los modos actuales de producción de subjetividad, asociados o no a situaciones de trabajo, y abrir la posibilidad a la singularidad, a la des-subjetivación.

Chul Han, desde su lectura de Foucault, nos ofrece la vivencia y la experiencia como formas de discontinuidad inmersas en una existencia caracterizada por la dominación y el sometimiento. Dominación y sometimiento que son productos del terror psicológico, los modos actuales de subjetivación y la psicopolítica neoliberal, que, así como ejerce dominación, también estabiliza y reproduce un sistema de programación y control psicológico. Desarmar la psicopolítica es desarmar el sometimiento, transformar una realidad psíquica, aunque no material, e individual para dar lugar a una forma de vida que aún no tiene nombre.


Lic. Agostina Uraga 


Nota: El escrito del punto 3 es un fragmento editado de un Trabajo de Campo presentado en el curso de Psicología del Trabajo de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.


Referencias

Chul Han, B. (2015). Psicopolítica: neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Pensamiento Herder Editorial.

Marx, K. (1932). El trabajo alienado. Manuscritos económicos-filosóficos de 1844. Colihue.

Foucault, M. (2012). El poder, una bestia magnífica. Sobre el poder, la prisión y la vida. Siglo Veintiuno Editores.


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